Primera vez eterna

A la vez que se llenan las pupilas de luz, la voz se silencia. Es lo mismo que te sucedió al enfrentarte con los rostros casi animados del Pórtico de la Gloria , al dejarte aplastar durante minutos interminables por la armonía barroca de la fachada del Obradoiro , cuando la luz filtrada por las vidrieras de la ' Pulchra Leonina ' te pareció estar en un arco iris de ofrenda a Dios. Como entonces, las palabras no se formaban en la cabeza y de todas formas no había fuerza en las cuerdas vocales para articularlas. Habías visto siempre a San Rafael en la altura de una proporción inalcanzable y ya parecía casi a punto de despegar del capitel airoso... Ver Más