Hablar de Telecinco es hablar de una forma muy concreta de entender la televisión en España: como 'show' y puro entretenimiento. Lo saben bien los que han sido testigos de su evolución desde su nacimiento, en 1990, y recuerdan muchos de los míticos programas de la que se definía como 'La cadena amiga'. Fue pionera importando a España, por ejemplo, fenómenos como 'Gran hermano', y durante los 35 años que lleva de vida ha sido irreverente, excesiva, transgresora, polémica y, sobre todo, popular. Un canal que ha generado rechazo y fascinación a partes iguales y que, después de haber reinado en las audiencias televisivas, lleva un tiempo inmersa en una grave crisis.