Hablarse de espaldas

Que la realidad no destroce mi idea. Ni, por supuesto, mi razón. Sobre la triste esencia del antagonismo enraizado deambulan los coléricos debates sobre los asuntos más trascendentales. Nada puede resultar más nefasto. Por eso resulta quimérico imaginarse siquiera un mínimo acuerdo garantista para acorazarse ante la esquizofrenia trumpista. Mucho menos una acción conjunta de Estado para esbozar una Europa menos vulnerable. Bajo semejante paranoia escénica quedará retratado el encuentro del próximo lunes entre Sánchez y Feijóo. Fácil imaginarse que hablarán de espaldas.