Groenlandia, la tentación del hielo

La insistencia de Donald Trump en reabrir el debate sobre Groenlandia no es una excentricidad retórica ni un gesto de política interna estadounidense. Es una señal clara de cómo el deshielo del Ártico está acelerando la geopolítica global y obligando a la Unión Europea a mirar hacia un territorio que hasta ahora había considerado periférico, pero que se ha convertido en estratégico. Durante su primer mandato Donald Trump ya sorprendió al mundo al plantear abiertamente la posibilidad de “comprar” Groenlandia. Años después, lejos de diluirse, aquella idea se ha transformado en una reivindicación persistente, envuelta ahora en argumentos de seguridad, control de rutas marítimas, acceso a minerales críticos y contención de China y Rusia en el Ártico.