La peor crisis de convivencia que se desató esta semana en el oficialismo -a raíz de las recriminaciones por la Ley Nain-Retamal- ratificó una realidad que hace meses se hizo presente en el sector: que el sueño del presidente de consolidar una alianza política sólida y proyectable se frustró. En el Socialismo Democrático delegan responsabilidad en él.