Si la repostería europea es puro arte, la americana no se queda atrás, y en concreto la colombiana tiene todos estos platazos A nadie le amarga un dulce, por América: los 5 postres más queridos en todo Perú Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente americano, Colombia juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por la diversidad regional y una fuerte tradición doméstica, explica por qué los postres de Colombia forman parte de la vida diaria más que de ocasiones excepcionales. Aquí el dulce es calle, sobremesa y celebración familiar, y estos cinco clásicos lo resumen bien. En este recorrido por la repostería colombiana asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: las obleas, la natilla o los buñuelos, dulces que no se entienden sin su contexto. Colombia puede dividirse por climas, regiones o cocinas locales, pero hay algo que la mantiene unida: su manera cercana y constante de incorporar el dulce a la rutina. 1. Obleas Lejos de la sobleas navideñas que conocemos, este es uno de los dulces más populares del país. Dos finas láminas crujientes rellenas de arequipe, a menudo acompañadas de queso rallado, mermelada o crema. Se consumen en la calle y son una auténtica seña de identidad urbana. 2. Natilla Postre tradicional de Navidad. Se elabora con leche, panela, canela y espesantes naturales, dando como resultado una crema firme y aromática. Es inseparable de las fiestas decembrinas y de las reuniones familiares. 3. Buñuelos Pequeñas bolas fritas de masa con queso, crujientes por fuera y tiernas por dentro. Aunque existen variantes en otros países, en Colombia tienen un protagonismo propio, especialmente durante la Navidad. 4. Postre de natas Típico de la región de Bogotá. Se prepara con capas de leche cocida, azúcar y especias, formando un postre cremoso y delicado. Es menos conocido fuera del país, pero muy representativo de la cocina tradicional. 5. Cocadas Dulce a base de coco rallado y azúcar, muy popular en las zonas costeras. Se presenta en pequeñas porciones y es habitual en mercados y puestos callejeros, especialmente en climas cálidos.