La etapa final de "Juego de Tronos" fue tan mala que casi 2 millones de personas firmaron una petición para rehacerla con “guionistas competentes” y enfadó a uno de sus protagonistas

Numerosas quejas - El actor defendió públicamente a los responsables de la serie tras una recogida masiva de firmas nacida en redes sociales y recordó el esfuerzo físico y personal que supuso rodar la última temporada George RR Martin se aleja del universo Targaryen: el autor confiesa que ya no tiene voz en 'La casa del dragón' y está harto El éxito de una historia puede medirse no solo por su popularidad, sino también por la intensidad con que se discute su final. Ese fenómeno ha acompañado a Juego de Tronos , una creación que comenzó como saga literaria y terminó convirtiéndose en uno de los productos más influyentes de la televisión moderna. Su expansión superó el terreno de los libros, transformándose en un referente cultural seguido por millones de personas en todo el mundo. La serie de HBO no solo adaptó el universo de George R.R. Martin , sino que también lo amplió hasta alcanzar territorios no escritos , lo que generó entusiasmo y después división entre los seguidores. Ese paso más allá del material original marcó el inicio de una etapa de tensión entre las expectativas de los lectores y las decisiones narrativas de los guionistas. Con ello surgió un debate sobre el modo en que una historia puede crecer hasta sobrepasar los límites de su fuente y provocar reacciones opuestas. El actor reaccionó con enfado ante la campaña para rehacer la última entrega Kit Harington dijo al New York Times que se sintió profundamente ofendido por la petición viral que exigía rehacer la octava temporada de Juego de Tronos con “guionistas competentes”. La campaña, lanzada en 2019 con un objetivo inicial de 15.000 firmas, alcanzó más de 1,8 millones. “Eso me enfadó de verdad”, explicó el actor, que dio vida a Jon Snow, al defender el trabajo de David Benioff y D.B. Weiss, creadores de la serie. El intérprete añadió que el nivel de agresividad alcanzado en redes sociales solo podía generarse “por la idiotez que surge en internet”. En la misma entrevista recordó que durante la emisión final estaba en rehabilitación y que, al salir, se sorprendió por la negatividad generalizada a pesar del esfuerzo del equipo. Mencionó como ejemplo una de las batallas más complejas, que necesitó 55 días consecutivos de rodaje. HBO escuchó las quejas pero descartó cualquier intento de volver a rodar George R.R. Martin , autor de Canción de hielo y fuego , explicó en la misma publicación, pero varias años antes, que había estado “muy alejado” de las últimas temporadas, en especial de la octava. Afirmó que entregó a los showrunners algunos puntos indispensables del final, como la elección de Bran como rey, pero señaló que sus novelas no seguirán el mismo rumbo . Según dijo, los libros tendrán desenlaces menos optimistas y más letales, en los que personajes como Tyrion Lannister podrían tener un destino trágico. Más recientemente ha admitido sentir frustración por no haber terminado aún la saga y descartó que otro autor complete su historia. El desenlace acelerado alimentó críticas por las decisiones narrativas y fallos visibles El enfado de Harington coincidió con un periodo de fuerte debate entre los seguidores. Consideró injustas las críticas hacia el equipo técnico y artístico, insistiendo en el compromiso mostrado durante los últimos años de grabación. HBO, por su parte, reconoció haber conocido la petición para rehacer la temporada , pero nunca la tomó en serio. Casey Bloys , entonces jefe de programación de la cadena, señaló en 2019 que no se plantearon un rodaje nuevo . “Hay muy pocas desventajas en tener una serie tan popular, pero una de ellas aparece cuando intentas cerrarla”, declaró. Buena parte de la decepción del público procedió del ritmo y la resolución acelerada de los últimos episodios. Muchos espectadores consideraron que la trama se comprimió en exceso y que el giro de Daenerys Targaryen hacia la crueldad resultó precipitado. También hubo críticas sobre el desenlace del Trono de Hierro y la pérdida de coherencia en el desarrollo de varios personajes. La indignación alcanzó su punto máximo con los errores de rodaje detectados por los espectadores, como el vaso de café que apareció en una de las secuencias, convertido en símbolo de la desatención final. George R.R. Martin reparte su tiempo mientras la saga sigue sin cerrarse La serie acabó superando la cronología literaria cuando las novelas de Martin se detuvieron en Danza de dragones , publicada en 2011. Desde entonces, los guionistas continuaron la trama con libertad creativa. El escritor, por su parte, sigue trabajando en Vientos de invierno , la sexta entrega de la saga, que ha anunciado como diferente en tono y destino. Asegura que su versión incluirá más muertes y menos concesiones. Mientras tanto, Juego de Tronos permanece como un ejemplo del alcance y las fracturas que puede generar una historia que, al crecer más allá de su origen, dejando a su autor y a sus seguidores con la misma sensación de distancia respecto a su desenlace, pero unidos por el recuerdo de un fenómeno irrepetible .