Si miramos las estadísticas globales de hallazgos de meteoritos en nuestro planeta podemos pensar que están repartidos de manera homogénea por todo el territorio, pero la realidad es muy diferente. Los datos oficiales apuntan a que de los aproximadamente 80.000 meteoritos catalogados en todo el mundo, más de 50.000 se han encontrado en la Antártida ... Y esto hace que tengamos una gran pregunta: ¿tiene la Antártida algo especial para tener tanto meteorito? Una contradicción. Aunque hablamos de que el 60% de los meteoritos que se han encontrado en la Tierra provienen justamente de la Antártida , la teoría de colisión nos dice de otra. Concretamente, la física, que nos dice que los meteoritos caen de forma aleatoria y uniforme por todo el planeta, por lo que la Antártida no recibe más impactos que el desierto del Sahara o el océano Pacífico. Entonces... ¿Por qué nos encontramos con tantos meteoritos en el continente helado? La respuesta reside en una combinación perfecta de glaciología , contraste visual y una "trampa" natural que ahora, irónicamente, está siendo saboteada por el cambio climático. En Xataka Hemos encontrado una enorme reserva de agua en Marte. Tan grande como para inundar el planeta o llenar el mar Rojo La teoría de la cinta transportadora. Para entender por qué la Antártida es el gran archivo del sistema solar, hay que entender cómo se mueve el hielo. Y es que el secreto no está en como caen las rocas, sino en cómo el hielo nos las entrega a la humanidad. Para ello, debemos irnos a los modelos glaciológicos y los estudios de los programas como ANSMET, donde nos apunta que la Antártida es una auténtica cinta transportadora de meteoritos . El proceso. De esta manera, un meteorito cuando cae en el interior del continente helado queda enterrado profundamente en la capa de hielo . Una vez aquí, el flujo natural de los glaciares van a empujar a ese hielo que almacena a la roca en su interior desde el centro hacia la costa. En ciertos puntos, el hielo se encuentra con barreras debajo de los glaciares, como montañas ocultas que frenan su flujo y obliga al hielo a volver hacia la superficie . Y aquí es donde entran en juego los famosos vientos catabáticos, que son realmente feroces y secos con una fuerza capaz de erosionar y pasar de sólido a gas las capas superiores del hielo. El resultado. Es lo que los científicos llaman 'Zona de Varamientos de Meteoritos' (MSZ) o áreas de hielo azul . No es más que la parte de hielo que se ha desgastado, pero que no ha afectado para nada a la roca que almacenaba. Es por ello que con el tiempo, los meteoritos que cayeron hace miles de años y viajaron atrapados en las profundidades del hielo aparecen ahora en la superficie como si alguien los hubiera puesto allí. Un truco de contraste. Lógicamente, encontrar un meteorito entre un montón de rojas puede ser algo complicado en nuestro entorno. Pero cuando hablamos de una roca negra sobre una sábana blanca como es el hielo, la verdad es que visualmente es fácil encontrarla. Es por ello que este contraste es el mejor aliado que tienen los buscadores de meteoritos. La preservación. Pero más allá de que encontrar una roca del tamaño de una nuez en mitad de la selva sea una tarea realmente complicada, hay que tener en cuenta que los climas húmedos degrada el meteorito rápidamente. Algo que no ocurre en la Antártida, que es técnicamente un desierto polar. El ambiente seco que tiene actúa como un auténtico congelador que preserva las muestras casi intactas durante millones de años. Esto permite a los científicos recuperar no solo la roca, sino información prístina sobre los orígenes del sistema solar. Y es por ello que todos estos factores unidos provocan que sea más común encontrar más meteoritos en esta ubicación que en otras, y no porque haya una predilección por caer aquí. En Xataka La mancha verde que pudo cambiar la historia: la NASA tuvo que dejar atrás su mejor pista de vida pasada en Marte Una amenaza invisible. Como apunta un estudio publicado en Nature , tenemos un grave problema encima de la mesa : estamos perdiendo unos 5.000 meteoritos al año. La intuición nos diría que si el hielo se derrite por el cambio climático, aflorarían más rocas. Pero ocurre lo contrario debido a las propiedades térmicas de los propios meteoritos. Al ser rocas oscuras (y muchas de ellas metálicas con alta conductividad térmica), absorben la radiación solar mucho más eficientemente que el hielo circundante. Incluso a temperaturas bajo cero, la roca se calienta lo suficiente para derretir el hielo que tiene justo debajo. Esto hace que el meteorito se hunda y cree un pequeño pozo de agua que los vuelve a congelar, sepultando la roca fuera de la vista de los investigadores o los satélites. Los modelos térmicos sugieren que esto afecta desproporcionadamente a los meteoritos de hierro, que son especialmente valiosos para entender los núcleos planetarios, haciendo que tengamos muchos más meteoritos condritos o rocosos. Carrera contrarreloj. La humanidad ha conseguido hasta ahora recuperar 23.000 meteoritos, haciendo que tengamos una gran biblioteca cósmica que nos permita entender mejor todo lo que nos rodea. El problema es que el reloj corre, y la parte del archivo más importante está comenzando a hundirse, por lo que ahora lo más importante es darse prisa en conseguir los meteoritos más valiosos para nosotros. Imágenes | Kamran Abdullayev henrique setim En Xataka | En 2011, un coleccionista compró en Marruecos un meteorito. Ha resultado ser una prueba directa de agua termal en Marte - La noticia Sabemos que la Tierra ha recibido el impacto de 80.000 meteoritos. Por algún motivo, la mayoría terminan en la Antártida fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .