El misterio de Julio Iglesias y Miranda Rijnsburger: del origen de su romance al papel que ella juega en la gestión del patrimonio del artista

Hace unos días estallaba el mayor escándalo de los últimos tiempos: dos extrabajadoras de Julio Iglesias, el cantante español más internacional, lo han denunciado por agresión sexual . Según una investigación periodística llevada a cabo por eldiario.es y Univisión, los presuntos hechos habrían tenido lugar en 2021, en las residencias de Julio en República Dominicana y Bahamas , y en estos momentos el asunto está siendo investigado en secreto por la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Julio ha negado de forma rotunda las acusaciones, vía comunicado, y su esposa, la holandesa Miranda Rijnsburger , también se pronunció públicamente para mostrarle todo su apoyo. «A tu lado siempre», escribió la discreta modelo, hija de un operador de grúas fallecido a los 48 años. La pareja se conoció a finales de 1990, cuando él tenía 46 años y ella 24, en el aeropuerto de Yakarta (Indonesia), donde la interfecta fue a trabajar como modelo. «Lo vi rodeado de mujeres y pensé que alguna de ellas era su esposa. Se acercó y me propuso que fuese a verlo cantar esa noche. Me lo pensé y finalmente accedí », ha contado Miranda, que al cabo de seis meses ya estaba instalada en Indian Creek (Miami), en una de las muchas propiedades del artista de 82, alejado de la escena pública desde hace más de un lustro. Fue en 1978 cuando el hombre al que Forbes calculó una fortuna entre los setecientos cincuenta y los ochocientos millones de euros se instaló en Miami para empezar a construir su carrera internacional. « Su representante de entonces, Alfredo Fraile , supervisó el trabajo de ingeniería fiscal para que no tributara en España», cuenta el periodista Martin Bianchi. «El propio Fraile, fallecido en 2021, contó que contrató a los asesores fiscales de la familia del sah de Persia en Nueva York, quienes le aconsejaron buscar refugio en algún paraíso fiscal . Según los Papeles de Pandora, Iglesias está vinculado a una veintena de sociedades offshore, todas ellas gestionadas por Trident Trust, un despacho de la isla de Jersey especializado en la creación de sociedades de este tipo». En realidad, Julio siempre fue aficionado a la propiedad. Y además, según Ignacio Peyró en su libro El español que enamoró al mundo, posee un instinto inmobiliario preciso que le llevó a invertir, desde mediados de los noventa, y luego a desinvertir en la República Dominicana. « Óscar de la Renta terminó por llevarle a Punta Cana , en el oriente de la isla, donde Julio, además de un paraíso, encontró un pretexto inmejorable para, uno, consolidar su condición de gran propietario tropical, y dos, hacer negocios que se revelarían pingües», señala el autor, quien añade que, «por concesión graciosa de sus autoridades» su biografiado se hizo con la nacionalidad dominicana. «El trámite de justificar su residencia en el país es algo que pudo hacer sin problema: en Punta Cana Julio ha tenido durante décadas su 'refugio', un conjunto de bungalós en estilo caribeño-balinés». A lo largo del tiempo, el intérprete de Gwendolyne ha llegado a tener propiedades en un puñado de países. Aunque la joya de la corona es la casa con finca que en 2000 adquirió en la localidad malagueña de Ojén. Fue en la Costa del Sol donde en agosto de 2010 se casó en secreto con Miranda, madre de sus cinco hijos pequeños . «La casa de Ojén tentó a Julio a sacar al mercado la de Indian Creek y, de hecho (año 2003) la puso a la venta por treinta y dos millones de dólares», apunta Peyró. «Se arrepintió de inmediato. En 2012 hubo un nuevo movimiento por el que se compró otra casa en la isla, en tanto que alzaba una más en un solar aledaño. El tiempo ha ido haciéndole ver que sus hijos no van a vivir en sus parcelas de Indian Creek y en 2021 se deshizo de una de ellas: la vendió a Ivanka Trump por treinta millones. Le quedan, pues, otras cuatro, incluyendo la casa en la que vive, tres de ellas en la parte más rica de la urbanización más rica del mundo». Cabe apuntar que Julio y su esposa eligieron vivir separados hace años. A raíz de la pandemia del covid, el cantante dejó prácticamente de viajar y «no quiso compartir la soledad elegida, salvo con el servicio», según la periodista Paloma Barrientos. Hoy día reside de forma habitual en República Dominicana, mientras que aquella lo hace a caballo entre Miami y España. Asimismo, Miranda, holandesa al cabo, es quien gestiona oficialmente el patrimonio del cantante en España. En concreto es la administradora única de las dos sociedades propietarias de su finca en Ojén , ambas dedicadas a la actividad inmobiliaria, que según las fuentes consultadas tenían activos por varios millones de euros pero no han presentado cuentas en los últimos tiempos. Claro que de este tipo de cosas no comenta nada Miranda, a quien su entorno describe como una mujer cariñosa e inteligente que siempre procuró velar por la estabilidad familiar.