Recuerdo que, hace un par de décadas, se discutía en EE.UU. sobre las “tácticas de miedo” que empleaba la agencia que controlaba la migración para ubicar y procesar a aquellas personas en condición irregular. Iba a las empresas y pedía a sus dueños o gerentes poder revisar si sus trabajadores estaban debidamente documentados. Algunos empleadores, que rechazaban este tipo de práctica en solidaridad con los migrantes, elegían el camino de la desobediencia civil y les ocultaban para evitar que sean deportados.