Martín Berasategui, chef 12 estrellas Michelin, comparte sus claves para hacer una sopa de ajo «extraordinaria»

Cuando el frío aprieta, como ocurre en esta época del año en nuestro país, los platos de cuchara se convierten en los verdaderos protagonistas de la mesa. Guisos, estofados, cremas y sopas reconfortan el cuerpo, tanto si es para comer como para cenar. Son recetas completas y llenas de sabor que también rescatan la esencia de la cocina tradicional: ingredientes sencillos, paciencia y mimo. Uno de los platos estrella es la sopa de ajo , un clásico castellano que no puede faltar durante el invierno . De origen humilde, es le ejemplo de que con pocos ingredientes se puede lograr un plato muy rico y completo, además de fácil de preparar y barato. Y es que su preparación luce tanto en las cocinas de cualquier hogar como en las de los chefs más prestigiosos del país. Ejemplo de ello es Martín Berasategui , chef con 12 estrellas Michelin, que guarda un recuerdo muy especial de las sopas de ajo que preparaba con apenas 15 años , cuando trabajaba en el bodegón familiar. A través de sus declaraciones en una entrevista, el reconocido cocinero da sus claves para darle una pequeña vuelta a este plato sencillo y disfrutarlo como si fuera cocinado por el propio Berasategui en sus inicios. Te dejamos la receta para unas cuatro o seis personas a continuación: 1. En una cazuela, calienta el aceite de oliva y añade los ajos laminados junto con las cayenas, Berasategui admite que así es como le gusta a él y a su familia, para que le dé alegría. Deja que el ajo «empiece a bailar», dorándose ligeramente pero sin quemarse, para que desprenda todo su aroma y sabor. 2. Incorpora el pan sopaco y sofríelo unos segundos para que se impregne bien del aceite. Añade una pizca de pimentón de la Vera y remueve rápidamente para que no se queme. 3. Agrega las dos cucharadas de pulpa de pimiento choricero y el tomate frito casero. Deja que todo sude entre 4 y 6 minutos a fuego medio, integrando sabores. 4. Vierte los 2 litros de agua, mezcla y deja cocinar suavemente durante unos 40 minutos. Ajusta de sal y sirve bien caliente. El resultado, en palabras del propio Berasategui, es una «sopa de ajo extraordinaria» y, para complementarla, comenta que él le añadiría unos tacos de bacalao «de 3 centímetros por 3 centímetros y lo dejas fuera del fuego que le entre el calor al corazón del taco de bacalao». Además, recordando que es una receta de aprovechamiento, Berasategui explica que al día siguiente si te ha sobrado y te has comido el bacalao le puedes añadir un huevo roto que lo convierte de nuevo en un plato de lo más completo.