El sellado de la Puerta Santa de San Pedro pone fin al Jubileo que ha traído a Roma más de 30 millones de peregrinos, descubre cómo es el rito

No volveremos a vivir algo así hasta enero de 2051. La Puerta Santa de San Pedro permanecerá sellada, tapiada, hasta que el Pontífice convoque el Jubileo de la esperanza que comenzará en el año 2049. Este Jubileo ha sido muy especial porque ha sido presidido por dos papas, una circunstancia que tan solo tenía un precedente. Además, la relativa juventud del Papa León XIV, ofrece la posibilidad de que un mismo Papa presida dos Jubileos, algo que nunca ha ocurrido. De ser así, el Papa León XIV tendría 95 años durante el siguiente Jubileo. Son datos que reflejan la magnitud del Año Santo que acabamos de vivir, una circunstancia que es única para muchos papas y que otros tantos no han podido ni vivir. El propio Juan Pablo II, uno de los papas más longevos, estuvo a punto de no vivir ninguno, tuvo que esperar más de dos décadas hasta que por fin pudo celebrar el Jubileo del año 2000. Abrir y cerrar la Puerta Santa es todo un honor para los papas y para todos los que podemos vivirlo. Ahora, el rito ha cambiado, sobre todo el de apertura. Lógicamente, el sellado de la puerta debe ser retirado, una ceremonia que antiguamente iniciaba el propio Pontífice con algunos golpes simbólicos para romper ese muro. Es un rito que dejó de hacerse cuando en la ceremonia de apertura del Jubileo del año 1974, el Papa San Pablo VI, dio dos golpes al muro y acto seguido cayeron varios trozos de cemento prácticamente sobre su cabeza. Una situación muy peligrosa, la mitra que llevaba el Pontífice le protegió de algunos de los escombros que cayeron sobre él y que apunto estuvieron de causar una desgracia. Fue un susto que hizo que se replanteara el rito, en el 99 y en el 2024, ni Juan Pablo II, ni Francisco dieron los simbólicos golpes. Más de 3000 ladrillos realizados en la Fábrica de San Pedro, la que se ocupa de todas las obras que se llevan a cabo en la Santa Sede, han sido los utilizados para sellar la Puerta Santa con un muro, que esconde en su interior una capsa donde se colocó un recipiente metálico que contiene el pergamino que certifica la apertura y clausura de la Puerta, dos medallas del primer año de pontificado de León y otra del último año de Francisco, así como otras medallas que corresponden a la última década entre el Jubileo de la Misericordia y el de este último año, así como la llave de la Puerta Santa. La ceremonia estaba presidida por el cardenal arcipreste de la Basílica de San Pedro, Mauro Mamberti, que estuvo acompañado del maestro de las celebraciones litúrgicas papales, Diego Giovanni Ravelli y el maestro de ceremonias Massimiliano Matteo Boiardi. Durante el rito se rezó por los 33 millones de peregrinos que atravesaron la Puerta Santa durante el año jubilar, dos millones más de lo que preveía la Santa Sede. Un aumento que tuvo mucho que ver con la muerte de Francisco y el cónclave que eligió a León XIV, pero también las canonizaciones de Carlo Acutis o de los dos primeros santos venezolanos: la hermana Carmen Rendiles y José Gregorio Hernández.