Putxera: el guiso que aprendió a viajar en tren

En los recorridos largos –diez u once horas–, los trabajadores ligados a los desplazamientos del entorno de los Altos Hornos de Bizkaia necesitaban algo más que un bocadillo frío. “No había otras opciones”, resume Javi Lezama Santamarina (Bilbao, 1974), miembro de la Cofradía de la Putxera. “Cuando tenía siete u ocho años, si pasabas por las vías cualquier día de invierno, veías a los maquinistas, guardafrenos… haciéndose una puchera para comer”, recuerda.