Hay giros de guion que hoy resultarían imposibles de ocultar. Nuestra mirada como espectadores ha cambiado, estamos más entrenados, más atentos y quizá también más desconfiados. Sin embargo, hubo una época en la que el cine todavía podía sorprendernos de verdad. Y pocas películas representan mejor ese arte del engaño que Sospechosos habituales.