El asociacionismo vecinal de Córdoba pierde fuelle: «Faltan jóvenes y conciencia de barrio»

Una asociación de vecinos es, por definición, una entidad sin ánimo de lucro compuesta por residentes de un barrio que de forma voluntaria se unen para defender los intereses de la comunidad, actuando además como interlocutores ante las administraciones. Córdoba ha sido durante décadas un referente del asociacionismo vecinal, un movimiento reivindicativo que ha salido a la calle en multitud de ocasiones para visibilizar las necesidades de los barrios. La defensa del interés colectivo ha mantenido vivo un fenómeno representado hoy por más de un centenar de asociaciones. Al frente de muchas de ellas permanecen figuras históricas que llevan veinte, treinta y más años dando la cara por sus vecinos. Manuel García, presidente de la asociación San José Obrero, cree que el asociacionismo atraviesa un momento complicado. «Está costando mucho trabajo incorporar savia nueva, se junta que lo colectivo ya no es una prioridad y que las administraciones pasan de la participación ciudadana y eso desencanta a la gente». Aunque tienen más de 400 socios, en el día a día están los de siempre. «La gente va a lo suyo», afirma, «aunque la función de las asociaciones es vital y si un día desaparecen, los políticos se frotarán las manos». En su opinión, hay quien piensa que «ya está todo hecho», pero a medida que pasa el tiempo «los barrios se deterioran y hay que seguir en la lucha para que te escuchen». Con el paso de los años, la imagen del hombre reunido con los vecinos jugando al dominó en la asociación ha ido cambiando. «Nosotros tenemos ahora más mujeres que hombres y este año vamos a poner en marcha una iniciativa para atraer a los jóvenes», señala. El objetivo ahora es «reunir a los menores de 18 años del barrio para que nos digan qué eventos quieren que se organicen y atraer a sus padres, hay que hacer cosas nuevas para que esto no se pierda».