Siguen el GPS y acaban con el coche atrapado en la nieve en plena pista de esquí

El GPS es uno de los grandísimos inventos, especialmente a la hora de conducir un vehículo. Lejos quedan ya esos tiempos en los que había que consultar mapas de carreteras que solían estar poco actualizados y pararse a preguntar cada dos por tres porque no había forma de encontrar un lugar. Ahora basta con decirle al navegador del coche o al teléfono móvil a dónde queremos ir y nos llevará por el camino más corto, más rápido o más barato, según nos interese, evitando obras, atascos, direcciones contrarias, etcétera, e indicándonos en todo momento la dirección que debemos tomar. Y sabremos desde el principio a qué hora llegaremos a nuestro destino; si es posible, hasta el punto exacto al que queramos arribar.