Dos días de enero que cambiaron Irán: "Fue un infierno, con la muerte en cada esquina"

Alí lo vio con sus propios ojos. Esa tarde, jueves 8 de enero, el hombre subió a la terraza de su edificio para tener una buena visión: en su calle, en Teherán, se apelotonaban cientos, miles de manifestantes. Algunos gritaban en favor del hijo del antiguo Shah; otros, clamaban contra el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí. Todos buscaban un cambio de régimen: la caída de la República Islámica.