Una suspensión inédita en la emisión de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, impulsada por la administración de Donald Trump y justificada bajo el criterio de “carga pública”, ha encendido las alarmas en comunidades latinas dentro y fuera de Estados Unidos, especialmente entre quienes esperaban reunirse con sus familias o migrar por empleo, mientras que las visas de turismo y estudio continúan tramitándose con normalidad.