“Si cumplo años, me cuelgan”: la tradición leonesa que Quevedo ya conocía

«Si yo me muero, me olvidan Y si cumplo años, me cuelgan; Si vengo, dicen qué traigo, Si voy, que lleve encomiendas» Francisco Gómez de Quevedo Quevedo y una tradición ancestral En estos versos de Quevedo, encontramos lo que podría ser una clara referencia a la “cuelga” leonesa, una tradición antiquísima que al parecer, comenzó en las montañas de León y se ha transmitido de padres a hijos hasta nuestros días. Tradición, ésta que consiste en colocar una “cuelga” a modo de collar del que penden toda suerte de delicias, alrededor del cuello del cumpleañero. Originalmente la famosa “cuelga” era un collar con manzanas atadas, pan y alguna pasta. Con el paso del tiempo, esa sencilla “cuelga” se fue transformando a placer añadiendo caramelos, bombones, regalices, palotes y demás golosinas para deleite del homenajeado. Antiguamente eran los padres o padrinos los que preparaban esta collarada, utilizando para ello una rudimentaria cuerda de cáñamo, a la que se prendían las roscas caseras, deliciosos sequillos, galletas de nata, nueces, avellanas, naranjas… dependiendo del momento del año en el que se celebrara el cumpleaños y de los frutos que ofreciera la tierra. Hoy en día la cuelga se confecciona con una inmensa variedad de dulces y chucherías, lazos, celofán y colores brillantes, poco tienen que ver con aquella modesta cuerda de cáñamo que lucían ahítos de ilusión los niños de antaño. A mi memoria acude presto el recuerdo imborrable de aquellas “cuelgas” que mi abuela María Dolores elaboraba con infinito amor para agasajar a su nieta en el día de su cumpleaños, sin duda para mí, el mejor regalo. Silvia Rodríguez es colaboradora de COPE Bierzo desde el 24 de junio de 2019. La podréis leer y escuchar los lunes en la sección de opinión bajo el título ‘Silvia en COPE Bierzo’ y los fines de semana en ‘Con otra perspectiva’, disponibles en Cope.es/Bierzo. Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Salamanca, Silvia decidió estudiar esta carrera por su pasión por la lengua y la literatura. Disfruta leyendo, escribiendo y escuchando buena música. Además, es feliz trabajando en equipo y cree firmemente que “estamos aquí para ayudar y hacer felices a los demás”. Silvia también es socia fundadora del Banco de Alimentos del Sil y colabora con esta ONG que realiza una labor destacada en la comarca. Enamorada de la enseñanza, es profesora de inglés, lengua y literatura en la Academia Corcal. Se define como una persona vital, alegre, optimista y con gran sentido del humor. Además, realizó el prólogo del libro ‘Chuma. El Valle del Silencio’ del escritor Miguel Velasco Nevado.