Ante la evidencia patente de que no puede legislar, Sánchez ha decidido simular que gobierna. La orden enviada a los ministros desde el Gabinete de Moncloa reclama planes que no tengan que pasar por el Parlamento para ofrecer la apariencia de actividad, eficacia y viveza. Política de papel, o de pantalla, una ficción de energía institucional a falta de mayoría aritmética: debates sobre la situación internacional, un modelo de fiscalidad autonómica, quiméricas escenificaciones de construcción de viviendas. Y lo que queda; sin posibilidad real de tomar decisiones de efecto práctico, la agenda oficial se reduce a una especie de concurso de ideas que ocupen tiempo y espacio en los telediarios, en Twitter o en la prensa. Pedro ha vuelto al... Ver Más