Un niño de 11 años de Pensilvania, Estados Unidos, ha sido acusado de homicidio después de que, según la policía estatal, disparara a su padre durante la madrugada del 13 de enero. El incidente se produjo después de que el padre le quitara su consola Nintendo Switch y le ordenara irse a dormir, tal y como ha informado la cadena estadounidense WGAL News 8.