Derecho a fumar, sí. Derecho a no inhalar humo de tabaco, también

Vivimos en una sociedad abierta, comunicativa y, al mismo tiempo, contradictoria. Ponerse de acuerdo resulta cada vez más difícil, porque casi siempre acabamos defendiendo nuestros propios intereses. Yo no voy a fingir lo contrario: voy a defender los míos y a confrontar, desde el respeto, a quienes no piensen como yo.