Por mucho que pasen los años, que las cosas no salgan como esperábamos, que mueran nuestros seres queridos y que la vida nos vaya atizando con una sucesión de desdichas, siempre nos quedará el consuelo de esas mañanas dulces del 6 de enero . La apertura de los regalitos puede ser como un bálsamo que, siquiera durante unos minutos, exorcice el marchamo de melancolía que deja el paso del tiempo. Pero... ¡ay si los Reyes Magos se equivocan! Qué estampa la de esos padres cuando el niño pone cara de mustio y les dice que había pedido el Lego Marvel Batalla final de los Vengadores, y que en lugar de eso le han traído el Lego Batalla en el complejo... Ver Más