En el cementerio barcelonés de Poblenou, integrado en plena urbe como una tenaz alegoría de la convivencia entre vivos y muertos, hay una escultura de mármol aterradoramente dulce . 'El beso de la muerte' muestra a la Parca llevándose a un joven. Un beso en la frente y unas garras que no se clavan en la carne sino que acogen a un cuerpo entregado bastan para marchar con la idea de que la tarea se ha completado con éxito. No hay guadañas ni trauma, sino aceptación y oficio. Enternece contemplar la imagen si no fuera porque hiela la sangre. Hay quien ve la foto del padrino mafioso condenando una traición a pena capital y, también, hay quienes trazan el paralelismo... Ver Más