Que me salve Sant Sebastià de la IA

El mundo parece complacido con la inteligencia artificial. A mí me da resquemor. A los parabienes de las ventajas que va a procurar la herramienta en investigación científica, el ahorro de tiempo en que el algoritmo se ponga a toda velocidad para sacar estadísticas, datos, bucee en búsquedas y haga síntesis, no lo voy a negar; sin embargo, me alertan otros efectos nocivos que ya está teniendo el nuevo juguete de este capitalismo tecnológico.