Más se perdió en Groenlandia

Puede ser una percepción subjetiva y errónea, pero cada vez se dice menos lo de ‘más se perdió en Cuba’. Debe ser una evolución generacional sin más, una cosa muy de mi abuela, por ejemplo, que habían nacido casi veinte años después de 1898 y tenía fresco el asunto. La frase le servía para hacer frente a casi cualquier queja que se le pusiera por delante. Un escudo indestructible que le daba una suerte de argumento multiusos que no se podía rebatir de ninguna de las maneras. Eso es lo que parece que están a punto de ganar un par de generaciones de abuelas danesas a las que ya se les empieza a dibujar en la boca un ‘más se perdió en Groenlandia’ ante la insistencia del presidente de los Estados Unidos de América en arrebatarles la isla.