Diplomáticos enfermos, informes de inteligencia que se contradicen y un silencio oficial cada vez más elocuente: se trata de uno de los enigmas más incómodos y persistentes de la última década. Lejos de disiparse, el caso se reactiva cíclicamente, siempre con nuevas capas de ambigüedad. La revelación de que el Pentágono estaría experimentando con un dispositivo capaz de emitir ondas de radio y replicar los síntomas denunciados no aporta un cierre definitivo. Leer más