La comunidad venezolana en Córdoba analiza la situación con cautela: «Aunque todavía estemos en un túnel oscuro, hay una luz»

La noticia más esperada para millones de venezolanos llegó el pasado 3 de enero, aunque no trajo un alivio pleno. Todavía hay una mezcla de emociones: felicidad, rabia, frustración y miedo. La intervención internacional no se traduce aún en justicia ni en libertad plena, pero los venezolanos que hacen vida en Córdoba reconocen que las transiciones no son fáciles ni rápidas, ni a la medida, y mantienen la esperanza de que, poco a poco, la situación se normalice y pueda dar paso a unas elecciones limpias y justas.