'Alerta de patera', el libro sobre el trabajo del voluntariado a pie de muelle: ''Cuanto más militaricemos las fronteras, más muertes habrá''

El mediador intercultural Miguel Martí comparte en un libro cinco años de trabajo en la primera línea del fenómeno migratorio en Canarias: ''Ha habido intervenciones que terminan con naufragios y desaparecer en el mar no es perderse, es ahogarse'' Hemeroteca - Puerto Naos, el corazón de las llegadas de pateras a Lanzarote que ha visto sobrevivir a más de 2.000 personas La jornada de trabajo de Miguel Martí (Madrid, 1985) empieza con una alerta en el móvil. Una alerta de patera. Por eso, entre 2021 y 2025, cada vez que sonaba su teléfono, le daba un vuelco al corazón. Aunque en aquel entonces las llegadas de embarcaciones precarias a Lanzarote con migrantes a bordo eran constantes, eran impredecibles las circunstancias en las que cada superviviente tocaría tierra firme. “Teníamos que estar constantemente activados. A lo mejor te ibas a dormir a la 1 de la madrugada tras atender tres o cuatro pateras y a las 3 volvía a saltar la alerta en el grupo”, cuenta este voluntario de una importante ONG. Martí, que llegó a Lanzarote por casualidad después de más de una década dedicada a la cooperación internacional en África y Sudamérica, ha intentado condensar en la novela ‘Alerta de patera’, publicada con El Garaje Ediciones, cinco años de trabajo a pie de puerto. En este tiempo, ha trabajado como mediador intercultural en el operativo que se despliega en la isla cada vez que llega una embarcación precaria. Durante estas emergencias, que a veces terminaban en tragedia, Martí ha conocido cientos de historias: desde las madres que perdieron a sus hijos en el camino hasta los menores que vieron morir a sus familiares en el Atlántico. La figura del mediador intercultural en la primera atención de los migrantes es tan desconocida como determinante. “Es la persona que se comunica con los recién llegados en un idioma que puedan entender. Se les sitúa en el tiempo y en el espacio y se les explica cómo va a ser el sistema a partir de ese momento. También somos intermediarios entre los supervivientes y los sanitarios para que puedan comunicar cualquier dolencia”, resume Martí. El propósito inicial de volcar en papel su día a día no era publicar un libro, sino “desahogarse”. “El objetivo empezó siendo simplemente plasmar lo que estaba viviendo en las intervenciones, porque hay situaciones traumáticas de fallecidos, desaparecidos, madres que se ahogan y su hijo sobrevive… Era una manera de poder afrontarlo a nivel personal”, recuerda. En el momento en que comenzó a escribir, estaba “desbordado totalmente”. La previsión de llegadas era de entre 900 y 1.000 personas, pero terminaron atravesando la ruta hasta Lanzarote más de 4.000. Imagen de archivo de un grupo de supervivientes en el muelle de Arrecife, Lanzarote. Con el tiempo, empezó a buscar la forma de contar las tramas y redes que hay alrededor de las llegadas, con “gente que se está beneficiando económicamente de todo esto”. “Me he apoyado también en noticias de prensa para mostrar que, aunque los personajes de la trama son ficticios, el contexto es real. A través de la literatura estamos contando una realidad”, añade. Entre los recuerdos que aún viven en Miguel y que aparecen en el libro está uno de los últimos naufragios registrados en la costa de Órzola, en el norte de Lanzarote. En esta tragedia perdieron la vida cuatro personas: un hombre, dos mujeres y un niño de seis años. “Ha habido más intervenciones que han terminado con naufragios en alta mar… Hay gente que ha desaparecido y desaparecer no es desaparecer en una ciudad o en un bosque, es ahogarse”, asevera. “Uno trata de tomar los datos de una manera lo más profesional posible, y siempre con toda la empatía del mundo hacia esas personas que han sufrido tanto. Cuando se termina el trabajo, uno se desahoga más”, confiesa. Martí apostilla que dentro de la ONG en la que trabaja tiene la opción de solicitar apoyo psicológico. “En el libro hago referencia a un periodo en el que llegaron muchas personas y no se pudo abarcar de la forma más eficiente. Esto afecta más a la salud mental y física, hasta que llegaron más recursos”, asegura. Contar con más recursos dentro de los equipos de asistencia a migrantes permite gestionar la atención de una forma más digna. “Aunque haya rescates traumáticos, puedes afrontarlas mejor, con más energía, cuando estás descansado”, subraya. Preguntado por las lagunas que existen después de la primera atención, durante la acogida de los migrantes, Martí responde tajante: “Creo que la cuestión no debe ser cómo mejorar el sistema de atención a los supervivientes, sino cómo crear un sistema que permita a la gente desplazarse y buscarse la vida de la mejor manera posible. Cuanto más militaricemos las fronteras, más muertes habrá”. “En las situaciones de contingencia, se deben poner los medios necesarios para atender dignamente a los supervivientes, pero no creo que el camino sea gastar energía en ver cómo vamos a atender mejor a una población que no tendría que tomar estos cauces, sino que tiene el derecho de desplazarse de una manera digna y segura”, concluye.