Con uñas y dientes

Si bien la iniciativa que ha mostrado el Gobierno con respecto a Petro-Perú es indudablemente positiva, la saga de la petrolera estatal está muy lejos de terminar. La división en bloques patrimoniales, el traspaso a Pro Inversión, la reducción de la planilla, la venta de su edificio central, entre otros esfuerzos delineados en el decreto de urgencia de hace dos semanas, son en principio medidas razonables.