La historia, como la vida misma, se nutre de luces y sombras; de páginas luminosas y de otras muchas sumidas en la oscuridad. La crónica negra nunca ha faltado en los periódicos y hacer su seguimiento significa encontrar los resortes de grandes acontecimientos, generalmente implicados en el mundo de la política y, las más de las veces, integrantes del devenir cotidiano.