Fue hace justo un año, el 18 de enero de 2025, cuando María Jesús Montero fue proclamada nueva secretaria general del PSOE de Andalucía, sin la necesidad de recurrir a la votación fratricida de unas primarias. Y, unas horas antes de que se oficializara el cambio que ponía fin a la fallida etapa de Juan Espadas, la vicepresidenta del Gobierno había protagonizado el 17 de enero por la tarde un efervescente y andalucista acto -aún como candidata- en la localidad malagueña de Cártama, feudo sanchista desde los orígenes de la derrota nacional de Susana Díaz. Por aquel entonces, todavía era el secretario general de los socialistas malagueños Dani Pérez, y en el escenario se le vio junto a Montero acompañado igualmente por el alcalde cartameño Jorge Gallardo, que es de su ‘cuerda’ y es el único representante de la provincia en la Ejecutiva Federal de calle Ferraz. En la primera fila, había veteranos como Luciano Alonso o Magdalena Álvarez y muchas miradas no perdían de vista la presencia junto a ellos de Josele Aguilar, que ya lideraba la pulsión de cambio que a la postre triunfó para acabar con el liderazgo provincial de Pérez en el Congreso Regional de Armilla, en febrero. Todo eso, y alguna cosa más, ha sucedido en el PSOE de Málaga si se mira hacia atrás, un año después del aterrizaje andaluz de María Jesús Montero.