No se dirá que no está movidita la actualidad, o lo que sea eso que pasa todos los días, y es que no necesita uno suscribirse a ninguna plataforma, ¿para qué?, están el Apolo y la Venus del puerto de mi caballa Ginés Serrán Pagán, y antes el hotel del dique de Levante, como en su día el albero de la Plaza de la Marina o el pavimento de Félix Sáenz. Las tropas más osadas hace tiempo que pasaron al ataque desde sus armadas frente a la bocana como si se tratara de un asedio naval, todo porque están perdiendo cuota de pantalla y hay competencia por levantar la voz frente al extraordinario desarrollo de la ciudad. Es la guerra cultural que se agita y la mona que sigue vestida de seda. Pero ahora el Puerto cede y las esculturas solo estarán seis meses, cuando se había firmado que 25 años. No sé si Carlos Rubio es un junco o una caña, la verdad.