Alimentación, cerebro-intestino e ideología: relación invisible pero decisiva

La ideología suele entenderse como el resultado de procesos racionales, históricos y culturales: educación, tradición política, pertenencia de clase o experiencias vitales. Sin embargo, esta explicación resulta incompleta si no se considera la base material y biológica sobre la cual se construye el pensamiento. Comer no es un acto neutro ni estrictamente privado; es una práctica atravesada por relaciones de poder, desigualdades socioeconómicas y procesos fisiológicos que influyen en la manera en que pensamos, sentimos y nos posicionamos políticamente. La ideología, en este sentido, se gesta tanto en el discurso como en el cuerpo.