Desde bien pequeña, Sandra Mira tuvo claro que quería ser sombrerera para «crear objetos con las manos que también contaran historias y que fueran eternos». Un oficio que heredó de su abuelo y su bisabuelo, artesanos en Gata de Gorgos: «Se solía decir que los habitantes de este pueblo tenían las manos encantadas, con ellas trenzaban todo tipo de fibras naturales y hacían autenticas maravillas». Más de un siglo después de que se iniciase la tradición familiar, allá por 1920, las manos de Sandra son ahora también las de Zahati, una marca que aúna tradición artesanal, modernidad y sostenibilidad en piezas eternas creadas con fibras naturales que se inspiran en la arquitectura, el arte y la naturaleza.