La geopolítica vuelve a pillar en un renuncio al Partido Popular. Ya ocurrió con el genocidio en Gaza. Ahora es el turno de Groenlandia. Ni siquiera una amenaza de Donald Trump a Europa ha sido capaz de avivar la llama de la principal fuerza conservadora en España. El líder de la oposición se plegó a Washington y su agresión a Venezuela – más allá de su apoyo incondicional a la ignorada María Corina Machado -. Mientras el presidente de Estados Unidos habla abiertamente de la anexión de un territorio autónomo de Dinamarca – miembro de la Unión Europea -, el equipo estratégico de Génova no se ha pronunciado aún al respecto. Incluso, según relatan diversos medios de comunicación, en privado piden esperar a conocer la posición de Pedro Sánchez, a pesar de que el presidente del Gobierno acuñara ya una de las narrativas más severas contra la Casa Blanca. La indefinición popular quedó patente el pasado jueves, en un pleno extraordinario en el Congreso sobre todos los frentes abiertos en el tablero geopolítico. El foco se posó sobre Venezuela e Irán, pero sus señorías también abordaron las amenazas de invasión de Trump a un país no sólo de la Unión Europea, sino también de la OTAN. Mientras el Gobierno, a través del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, deslizaba que Groenlandia "pertenece a su gente" – narrativa compartida por los Veintisiete -, el líder del principal partido de la oposición guardaba un silencio que para muchos es revelador. Feijóo asistió al Hemiciclo, pero delegó la titularidad de la réplica a Cayetana Álvarez de Toledo. La exportavoz parlamentaria del PP ni siquiera pasó de puntillas por la cuestión groenlandesa. No hubo atisbo de valoración en sus dos intervenciones, ciñéndose exclusivamente a Venezuela y centrando su discurso en las acusaciones a Moncloa de cooperar con el "chavismo". La cuestión es que el líder del principal partido de la oposición tampoco lo hizo. Sí aprovechó, en cambio, la jornada para reunirse con Edmundo González, en cuyo encuentro tampoco se conversó sobre Groenlandia. Por supuesto, en su entrevista con Ana Rosa Quintana tampoco hubo rastro del asunto. Génova descafeína las amenazas La estrategia del Partido Popular pasa por edulcorar las advertencias del presidente de Estados Unidos, sobre quien asumen que no se anexionará el territorio autónomo. Según eldiario.es, la cúpula confía en que llegue este escenario y, así, no tomar una posición clara al respecto. Se aferran a las constantes afirmaciones grandilocuentes del magnate que acaban en saco roto, como por ejemplo su ofensiva arancelaria. Lo que omiten en Génova es que, en este caso, Trump impuso tasas a la importación de un carrusel de productos de diversos países. La narrativa de los populares orbita por la elusión de la responsabilidad y pasarle la pelota al Gobierno. El presidente Sánchez y el resto del Consejo de Ministros no se ha parapetado sobre la indefinición. Todo lo contrario, aunque el PP les acuse de ocultar información al partido con mayor representación del Congreso. De...