La denuncia contra Julio Iglesias por presunta agresión y acoso sexual ha sacudido el escenario mediático en los últimos días. Un caso de presunta violencia sexual que ha trascendido fronteras y, como suele ocurrir cuando se trata de una figura emblemática, ha despertado divisiones en la opinión pública. El movimiento feminista, ante un escándalo de tal calibre, no es ajeno a una realidad tan preocupante como la que ahora se presenta. Por un lado, feministas de la Comisión 8M de Madrid han enfatizado que lo más importante en este caso no es retirarle honores y condecoraciones públicas al artista, como reclaman algunos partidos políticos, sino "garantizar el acompañamiento, reconocimiento y la reparación de las mujeres agredidas", además de impulsar un marco legal de protección para "los derechos y la dignidad en el trabajo doméstico". Asimismo, siguiendo el hilo del relato de Rebeca y Laura, mujeres que han denunciado a Julio Iglesias, la Comisión 8M ha añadido que todo lo que ha trascendido no es más que "una ilustración de la terrible situación que soportan muchísimas trabajadoras del hogar, mujeres migrantes, racializadas y empobrecidas, sometidas a situaciones de machismo, racismo y abuso de poder, que se sustentan en un sistema patriarcal y colonial". Por su parte, en conversaciones con ElPlural.com, la Federación Mujeres Jóvenes (FMJ) han señalado que "no les sorprenden" estas informaciones, puesto que, tirando de hemeroteca, son conocidas y recordadas aquellas imágenes del cantante con "unos comportamientos seguidos en diversas apariciones de él donde, sin ninguna impunidad, besaba o tocaba a compañeras en la televisión": "Lo que no podemos permitir es que el dinero y la fama todo lo valga", enfatizan. La Federación se muestra de acuerdo con el argumentario de "revisar y retirar los reconocimientos institucionales" al artista, "ya que no solo se basan en la trayectoria, sino también se le otorga con una legitimidad social, prestigio y ejemplaridad", considerando que, el hecho de mantenerlos en plena investigación de los hechos denunciados "transmite un mensaje de que el éxito o la fama pesan más que los derechos de las mujeres". Las feministas de FMJ tildan de preocupante el hecho de que mujeres salgan a "señalizar constantemente a las víctimas": "Lo grave es que son mujeres, diciendo que si estaban escondidas, como si una denuncia ahora no valiese lo mismo". Como ejemplo de esta postura, aluden a las polémicas palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien desvió el foco hacia "las mujeres violadas en Irán", culpando de ello al espectro de la izquierda política, además de cerrar filas con Julio Iglesias: "Las palabras de Ayuso son repugnantes, nunca se posiciona a favor de las víctimas, lo que hace es infravalorar y machacarlas", reprochan. Al hilo de las posturas de distintas organizaciones feministas, desde el Gobierno central, el Ministerio de Igualdad ha exigido que se llegue "hasta el final" con las denuncias, además de que abrió la posibilidad de retirarle la Medalla de las Bellas Artes. En voz de la ministra Ana Redondo, el...