Señor Moreno Bonilla, ¿hay derecho a llevar ocho meses esperando una biopsia tras detectar un tumor de páncreas? Ocho meses sin diagnóstico, sin tratamiento y sin saber si se tiene cáncer. Ocho meses levantándose cada mañana con una única certeza: que el tiempo pasa y la respuesta no llega. La pregunta no es retórica ni exagerada. Tiene nombre, apellidos y un lugar concreto: Mayte Arjona, vecina de Antequera (Málaga), atrapada desde julio en una espera que no debería existir en un sistema sanitario público que se precie. Mayte lucha no solo por ella, sino por todas las personas que se encuentran en la misma situación, esperando respuestas que la sanidad debería garantizar sin demora. Ocho meses no son un retraso administrativo ni una disfunción puntual del sistema. Son ocho meses de angustia sostenida, de miedo constante y de deterioro físico y emocional. Ocho meses en los que una posible enfermedad grave avanza mientras la administración calla, demora y normaliza la espera. Ocho meses que retratan, con más precisión que cualquier discurso oficial, el estado real de la sanidad pública andaluza bajo el gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla. A comienzos de julio de 2025, a Mayte Arjona le detectaron un tumor en el páncreas. El siguiente paso era inmediato y esencial: una biopsia para confirmar el diagnóstico, identificar el tipo de tumor y poder iniciar tratamiento. La prueba llegó a programarse, pero se suspendió por una desaturación de oxígeno y se pospuso para realizarla en quirófano. "Diez días", le dijeron. Diez días que se han convertido en más de ocho meses de espera. Ni agosto, ni septiembre, ni octubre. Ni noviembre, ni diciembre, ni enero. Ni siquiera hoy. A día de hoy, Mayte sigue esperando. "No sé si tengo o no tengo cáncer", explica. "No sé cuál es mi situación". En octubre, según le trasladaron en el propio hospital, había al menos otras tres personas en la misma situación: a la espera de una biopsia que no llega porque "no hay quirófano", "no hay anestesista" o "no hay personal suficiente". Este caso no es una excepción. Es un síntoma. Y lo verdaderamente alarmante es que ni siquiera sabemos cuántos casos como el de Mayte existen en Andalucía, porque la Junta lleva desde 2019 sin publicar la lista de espera diagnóstica, incumpliendo la ley de manera sistemática. Los andaluces saben cuántos esperan una operación o una consulta, pero no cuántos esperan una prueba clave para saber si padecen una enfermedad grave. El PSOE de Andalucía ha denunciado en repetidas ocasiones que esa lista de espera diagnóstica oculta podría sumar cerca de un millón de pacientes más. Un millón que se añadiría al más de un millón de andaluces que ya esperan atención en alguna especialidad del Servicio Andaluz de Salud. Un agujero negro de datos donde se esconden diagnósticos tardíos, enfermedades que avanzan y vidas que quedan en suspenso. Los retrasos sanitarios no son números ni estadísticas abstractas. Son diagnósticos que llegan tarde, tratamientos que se retrasan y familias enteras atrapadas...