'Anabel' Díaz Ayuso

Uno. El caniche y el rottweiler Las películas protagonizadas por la muñeca diabólica Annabella no son demasiado buenas, pero mejor no verlas solo en casa en una lúgubre noche de tormenta. No son buenas pero dan miedo. Las cosas que dice y que no dice y las cosas que hace y que no hace ni nunca hará la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso no son muestras de la más excelsa política, pero también dan un poco de miedo. Bueno, quizá no miedo propiamente, pero sí yuyu. El yuyu es algo así como una versión frívola y de serie B del miedo; un caniche con el pelo erizado y ladrándonos enfurecido mientras su dueño lo sujeta trabajosamente con la correa da yuyu; esa misma escena protagonizada por un pastor alemán da miedo; por un rottweiler, terror. Hablando todo lo metafóricamente en que es posible hacerlo en estos casos, Ayuso es un caniche con vocación de rottweiler: salvo excepciones macabras como la gestión quizá criminal de las residencias durante la pandemia, sus políticas son hoy más bien intrascendentes pero solo porque gobierna simplemente una comunidad autónoma que en realidad es poco más que una capital; el día que gobierne España acabará saliéndole el rottweiler ultra que lleva dentro. Será entonces cuando Ayuso se encuentre de verdad a sí misma: un poco a la manera de Trump, que en su primer mandato anduvo todo el tiempo buscándose a sí mismo pero en este segundo por fin se ha encontrado, razón por la cual seguramente buscará un tercero que confirme y glorifique su verdadera identidad de Príncipe de los Rottweiler del Planeta. Dos. El terror de Chamberí Ayuso es la muñeca diabólica de la política española. No por el miedo que da sino por el que puede llegar a dar si alguna vez llega a la Moncloa. Como la Anabel de la saga cinematográfica, mientras permanezca encerrada en esa vitrina que es la Comunidad de Madrid, no hay de qué inquietarse, pero ay de nosotros como rompa el cristal y se aventure sola en la noche por las calles de la capital, con paso agarrotado de autómata, ojos incandescentes como teas infernales y bracitos rígidamente horizontales y paralelos al asfalto, dirigiéndose impasible al número 13 de la calle Génova. Puede que no sea la líder más inteligente, ni más escrupulosa, ni más eficiente de la política española, pero sí la más chulapona, deslenguada y 'echá pa'lante'. Ayuso es una Anabel de Chamberí que aguarda impaciente en su armario el momento de lanzar sobre Génova 13 el conjuro diabólico que acabe de una maldita vez con ese chucho blandengue que hoy usurpa su planta noble. Los suyos le susurran cada día que ella y solo ella es la verdadera líder de la derecha española; Feijóo no ilusiona, ella sí; a Feijóo nadie le teme, a ella sí; Feijóo es un soso, ella una crack; Feijóo es la gallina Caponata, ella la temible Annabella. Tres. Sánchez, Maduro, Jamenei Su mirada no trasluce inteligencia pero sí descaro...