El cangrejo rojo americano, una especie invasora muy extendida en los ríos la península Ibérica, se ha confirmado como un eficaz bioindicador de la contaminación ambiental, especialmente en zonas afectadas por actividades mineras. Así lo concluye un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) en el campus de Almadén, cuya investigación ha sido publicada en la prestigiosa revista científica Environmental Geochemistry and Health La idea de usar este crustáceo como medidor de la contaminación no es nueva. Según explica en COPE Pablo Higueras, investigador principal de este estudio, hace 12 años un reconocimiento previo ya aportó "un dato puntual" que desvelaba que "las concentraciones de mercurio en el cangrejo rojo eran bastante altas". Aquella publicación inicial provocó que la Junta de Comunidades prohibiera la pesca del cangrejo en toda la zona. Ahora, en el marco del proyecto europeo HERMES, se ha decidido volver a utilizar el cangrejo para confirmar si las medidas para reducir la contaminación por mercurio son efectivas. Para ello, los investigadores han analizado 330 ejemplares a lo largo de un tramo del río Valdeazogues. El estudio no solo ha detectado mercurio. También se ha verificado la presencia de otros elementos de toxicidad alta como arsénico y cadmio, asociados a la antigua minería de plomo y plata de la comarca. Higueras asegura que los cangrejos "son muy buenos indicadores de que en esta zona esa minería ha dejado una secuela en forma de contaminación química", permitiendo cuantificarla y rastrearla. A pesar de la prohibición de capturar esta especie en la zona, muchas personas siguen cogiéndolos y consumiéndolos, haciendo caso omiso a la evidencia científica y a los expertos, que lo desaconsejan totalmente. Higueras lanza una advertencia especial para las mujeres embarazadas, ya que una ingesta incluso moderada puede afectar gravemente al feto. "La peor noticia que podemos tener con el mercurio es que las mujeres embarazadas coman este organismo durante el período de gestación, porque va a producir efecto sobre la salud del del niño o la niña que está por nacer", subraya. El investigador señala que los efectos del mercurio por exposición crónica no son inmediatos, pero sí dejan secuelas a largo plazo. "Ciertamente, ese consumo de estos productos contaminados por mercurio ha ido dejando secuelas", afirma. Compara la situación con asumir otros riesgos como fumar, que son "decisiones personales" pero con consecuencias demostradas científicamente. El problema de la contaminación no se limita a los cangrejos, pues el equipo también ha analizado la contaminación en otras especies como el black bass, un pez muy pescado en la zona. La labor del instituto, concluye Higueras, es seguir monitorizando la contaminación y "dar a conocer que es un riesgo que recomendamos que la gente no asuma".