La amenaza invisible que representan las bacterias resistentes a los antibióticos obliga a la ciencia a explorar caminos alternativos para combatir infecciones que hasta hace poco eran triviales. En ese escenario, los virus que se alimentan exclusivamente de bacterias -los bacteriófagos- ocupan un lugar central en la investigación biomédica. Comprender con precisión cómo funcionan, cómo fracasan y cómo logran imponerse a las defensas bacterianas puede marcar la diferencia entre disponer o no de nuevas herramientas terapéuticas. Un trabajo del grupo de Biotecnología Microbiana de la Universidad de Murcia (UMU), publicado en Nucleic Acids Research, aporta ahora una nueva pieza a ese puzle, al describir un nuevo mecanismo por el que algunos fagos consiguen evadir uno de los sistemas defensivos más extendidos de las bacterias.