Falso detective: así fue como René Guarín, exM-19 y nuevo director de la DNI, quiso hacer un secuestro

El nombramiento de René Guarín como nueva cabeza de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) reactivó un episodio poco recordado de su pasado en la militancia del M-19: su captura en 1988 durante un operativo policial que frustró el secuestro del publicista Jorge Valencia Ángel, gerente de la empresa Atlas Publicidad, en las afueras de Bogotá. El caso fue dado a conocer por Melquisedec Torres (periodista y columnista de este diario) a través de su cuenta en X, donde documentó lo sucedido a partir de un recorte de prensa de la época. “Atentos. El nuevo director de Inteligencia, René Guarín Cortés, era un avezado secuestrador en el M19. Mientras estudiaba en la U Nacional y posaba de vocero de víctimas del Palacio de Justicia - ataque terrorista del M19 - secuestraba para el M19 con armas robadas a civiles y policías asesinados”, afirmó el comunicador. El 28 de mayo de 1988, unidades de la Policía Nacional detectaron y neutralizaron un operativo del M-19 que pretendía secuestrar al publicista Valencia Ángel. En 2010, la periodista Claudia Morales ya había recordado el caso indicando que el empresario fue trasladado inicialmente a las afueras de Bogotá y obligado a abordar un vehículo campero en el que se movilizaban integrantes de la estructura urbana del grupo armado Puede leer: Los alcances de los ex M-19 en las agencias de inteligencia del Estado “En ese carro iban dos personas, una de ellas murió en un enfrentamiento con la Policía. La otra era María Antonia Espitia, que para esa época era estudiante de la Universidad Nacional”, relató Morales a Caracol Radio. En ese mismo vehículo, según esos reportes, se encontraba René Guarín Cortés. La rápida reacción de las autoridades derivó en un enfrentamiento armado que impidió que el secuestro se consumara. En medio del operativo murió Marco A. Pachón, integrante del M-19, y fueron capturados varios participantes, entre ellos María Antonia Espitia y René Guarín. Era un intento de secuestro seguido muy al pie de la letra por los entonces guerrilleros del M-19, quienes llegaron a las ocho y media de la mañana al apartamento del publicista. Cinco hombres armados lo esperaron en el garaje del edificio, se identificaron como agentes del F-2, el antiguo grupo de inteligencia de la Policía. Los delincuentes le solicitaron que los acompañara hasta las oficinas del supuesto organismo secreto para que rindiera una declaración. Según los falsos detectives, uno de sus empleados le había formulado una denuncia y, para darle mayor confianza, uno de ellos le enseñó desde lejos una placa de policía. Los secuestradores, entonces, le dijeron a Valencia Ángel que debía llevarlos en su propio automóvil, un BMW de placas FC-5257, pues el carro de ellos se había varado por gasolina. Pese a que esta situación le causó desconfianza, el publicista aceptó movilizarlos. Sin embargo, varias cuadras adelante de la Carrera 7 con Calle 70, en el norte de Bogotá, donde era su residencia, los falsos detectives lo bajaron del carro y lo pasaron esposado a un jeep Suzuki, pero antes le pusieron unas gafas oscuras y lo hicieron tenderse en el piso del vehículo. Lea también: “El sombrero de Llorente”: crónica de un símbolo que divide al país El campero dio varias vueltas por la ciudad y finalmente tomó rumbo hacia el occidente. Los guerrilleros, poco conocedores de la región por donde estaban transitando, llegaron a una estación de gasolina con la aparente intención de seguir hacia Villeta, Cundinamarca. Al salir nuevamente a la carretera se encontraron con un retén de la Policía de Facatativá. Entonces, la presencia de los uniformados hizo que el conductor diera marcha atrás, con tan mala suerte que el automotor quedó atascado en una cuneta. Cuando los agentes se acercaron al automotor fueron recibidos a tiros. En el intercambio de disparos murió uno de los secuestradores, identificado como Marco Pachón, quien forcejeaba mientras intentaban abandonar el vehículo. En los hechos fueron capturados René Guarín y María Antonia Espitia. De ella, quien era residente del barrio Bolívar 83 de Zipaquirá y donde en octubre de 1985 fue capturado el hoy presidente Gustavo Petro, se dice que posteriormente habría aparecido en un listado de células urbanas del PCCC (Partido Comunista Clandestino de Colombia) y que también habría tenido vínculos con el Movimiento Bolivariano Nueva Colombia. Durante el procedimiento, la Policía incautó un arsenal que incluía un fusil R-15 con 92 cartuchos; una carabina M-1 calibre .30 con 158 cartuchos —arma que había sido robada durante un asalto al municipio de Nemocón en junio de 1986, en el que murió el dragoneante José Antonio Villamil Ávila—; una pistola Smith & Wesson calibre 9 milímetros con 38 cartuchos; un revólver calibre .38 largo con 88 cartuchos; cinco granadas de fragmentación y otro revólver calibre .38, este último obtenido por esa guerrilla en un atraco en Bogotá, según el recorte de prensa de El Tiempo publicado por Melquisedec Torres. Para entonces, René Guarín era estudiante de Ingeniería de Sistemas en la Universidad Nacional y militante urbano del M-19, con tareas operativas y de apoyo logístico dentro de la organización. Dos años después, en marzo de 1990, se desmovilizaría junto al resto de esa guerrilla tras la firma del acuerdo de paz. La trayectoria de Guarín está atravesada, además, por una historia personal que marcó su activismo público: es hermano de Cristina del Pilar Guarín Cortés, la cajera de la cafetería del Palacio de Justicia desaparecida durante la retoma militar de noviembre de 1985. Durante décadas, Guarín fue uno de los voceros más visibles de las familias de los desaparecidos, crítico persistente de la impunidad estatal y buscador de los restos de su hermana, entregados finalmente en 2016, 31 años después. Ese pasado explica parte de su tránsito posterior hacia escenarios institucionales, pero no ha evitado que su nombramiento genere incomodidad en sectores de la oposición, que cuestionan que Petro haya designado nuevamente a un exintegrante del M-19 en un cargo clave de inteligencia. Con Guarín, ya son cuatro los directores de la DNI durante este gobierno que provienen de esa antigua organización: Jorge Arturo Lemus Montañez, Carlos Ramón González —hoy prófugo de la justicia— y Manuel Alberto Casanova Guzmán. Hoy, Guarín no solo es el hombre que cuida las espaldas digitales del presidente Gustavo Petro, sino que se alista para asumir las riendas de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), convirtiéndose en el cuarto exmilitante del M-19 en ocupar ese despacho durante la era Petro. Guarín recibe la DNI en condición de encargado, pero sin dejar su puesto de trabajo en la Casa de Nariño como jefe de la Oficina de Tecnologías y Sistemas de Información, según pudo conocer EL COLOMBIANO. Su nuevo rol lo asume en un momento de tensión en el país, con la tarea de dar continuidad a los procesos de inteligencia y, especialmente, a los cuestionados acercamientos de paz con bandas criminales en zonas urbanas, especialmente en Barranquilla. Su experiencia previa como subdirector de la UIAF (2022- 2023) le otorga una ventaja estratégica en el seguimiento de flujos financieros ilícitos, una pieza clave para cualquier proceso de paz moderno. Con su nombramiento, el presidente Petro consolida una tendencia de rodearse de lealtades históricas en áreas sensibles de seguridad nacional. Guarín es íntimodel jefe de Estado desde hace décadas. En la Alcaldía de Bogotá, por ejemplo, tenía a su cargo labores de ciberseguridad. Quienes lo conocieron en esa época lo recuerdan como una persona que mantenía bajo control todos los sistemas de seguridad digital en el Palacio del Liévano. Según fuentes, iba entidad por entidad revisando computadores y alertando sobre posibles filtraciones. La DNI ha dejado de ser un búnker reservado para los funcionarios de carrera, para convertirse en un tablero donde el presidente Petro ha movido sus piezas de mayor lealtad: sus antiguos compañeros de militancia. Ahora, con su llegada ese organismo de inteligencia da un giro de 180 grados hacia la especialización, pues se rompe el molde de sus antecesores filósofos y abogados: es el perfil más técnico del grupo. Como ingeniero de sistemas experto información, Guarín no llega a aprender sobre la marcha. Sin embargo, su nombramiento ha dejado cuestionamientos, como el del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, quien denunció haber recibido información sobre una presunta utilización de la DNI para perseguir a la oposición. “En varias oportunidades me han informado que tendrían una comisión exclusiva en Medellín para seguirnos y perseguirnos”, expresó el mandatario.