Con la llegada del invierno, la escena se repite en miles de hogares españoles: la ropa no se seca ni en la terraza ni en el tendedero, la humedad se instala en casa y la solución parece evidente. Muchas familias optan por colocar las prendas directamente sobre el radiador o cubrirlo por completo para acelerar el proceso. Sin embargo, lo que parece un gesto práctico puede convertirse en un grave error técnico y energético que dispara el consumo de calefacción.