Más de veinte años acompañando a matrimonios avalan la experiencia de Mercedes Honrubia y María Álvarez de las Asturias, autoras del libro 'Crisis, no ruptura. Conocer, prevenir y superar la crisis en la pareja'. Ambas han desgranado en 'Ecclesia es domingo' las principales causas de conflicto en el matrimonio y ofrecen claves para entender la crisis no como un fracaso, sino como una ocasión de crecimiento. El propio título del libro resume una de las grandes confusiones que, según sus autoras, atraviesa hoy la vida matrimonial. Para muchas parejas, hablar de crisis equivale automáticamente a hablar de separación. Sin embargo, la experiencia acumulada por Honrubia y Álvarez de las Asturias muestra una realidad muy distinta. “Durante años veíamos llegar a matrimonios que nos decían: ‘Estamos en crisis, no sabemos qué hacer’”, explica Mercedes Honrubia, quien subraya que “la crisis puede llegar a ser una oportunidad para conocernos mejor, para conocer mejor al otro y para luchar por lo que verdaderamente creemos que es lo más importante de nuestra vida, que es nuestro matrimonio”. Esta visión contrasta con una mentalidad social que, ante la mínima dificultad, activa inmediatamente escenarios de ruptura. “Confundimos crisis con separación”, apunta María Álvarez de las Asturias, quien insiste en que “una crisis es algo que impacta en la relación, que te saca de la zona de confort y te obliga a hacer reajustes”. Solo cuando no se afronta adecuadamente, advierte, puede derivar en una ruptura. Uno de los aportes centrales de 'Crisis, no ruptura. Conocer, prevenir y superar la crisis en la pareja' es la distinción entre distintos tipos de crisis. En primer lugar, las llamadas crisis evolutivas, aquellas que forman parte natural del desarrollo de la vida matrimonial. “Casarse es una crisis monumental”, afirma Álvarez de las Asturias. Una crisis buena, matiza, pero crisis al fin y al cabo: dos personas que inician una convivencia real, más allá del enamoramiento y de la intensidad emocional del noviazgo. En la misma línea, Honrubia recuerda que “igual que las personas atravesamos distintas crisis a lo largo de la vida, el matrimonio también las vive”. Tener un hijo, cambiar de trabajo o enfrentarse a nuevas responsabilidades son momentos de reajuste que no deberían vivirse como una amenaza. El problema surge cuando estas crisis naturales se interpretan como señales de que “algo va mal” en la relación. “La desaparición de las mariposas en el estómago alarma mucho a las parejas”, reconoce Honrubia, “pero eso no significa que el amor se haya acabado, sino que está madurando”. Entre los factores externos que pueden desencadenar conflictos, las autoras destacan el papel de las familias de origen. Lejos de señalar una mala intención, Honrubia explica que muchas crisis surgen precisamente porque “las familias nos quieren tanto que a veces pueden llegar a ser intrusivas”. Establecer límites claros y asumir que el matrimonio constituye un nuevo núcleo familiar resulta clave para evitar tensiones. “Tener claro que formamos nuestra propia familia nos permite crecer como proyecto de vida en común”, señala Honrubia. Álvarez de las Asturias añade que el libro también puede servir a padres y suegros para aprender a acompañar sin interferir. “Hay muchas ideas que parecen buenas, pero que dan muy mal resultado”, advierte. Otro de los grandes potenciadores de crisis que abordan en el libro es la sexualidad. Muchas parejas acuden a consulta preocupadas porque las relaciones sexuales ya no funcionan como al principio. Sin embargo, Honrubia aclara que “en la mayoría de los casos no es un problema físico, sino de comunicación”. Recuerda que en el matrimonio conviven tres formas de comunicación: verbal, gestual y sexual. “La comunicación sexual es una parte muy potente de la intimidad”, subraya. Los conflictos aparecen cuando el sexo se utiliza como castigo, cuando no se expresan las necesidades o cuando se espera que el otro “adivine” lo que ocurre. “Necesitamos conocernos y conocer al otro para poder entregarnos y acoger al otro en su plenitud”, insiste Honrubia. Álvarez de las Asturias añade un elemento clave: las diferencias entre hombre y mujer. “Tenemos necesidades y formas distintas de expresar el amor”, señala, y conocerlas ayuda a reducir muchos conflictos. El dinero es otro de los grandes temas tabú dentro del matrimonio. Gananciales o separación de bienes no es, para las autoras, una cuestión moral, sino de coherencia y diálogo. “Cada matrimonio tiene que decidir lo que quiere”, afirma Honrubia, aunque advierte de los riesgos cuando no se habla con claridad. Relata el caso de una pareja en separación de bienes donde surgieron graves problemas de confianza porque no había acuerdos claros sobre la economía familiar. Álvarez de las Asturias va un paso más allá y alerta de una mentalidad preocupante: “¿Esto es un proyecto de los dos o son dos proyectos paralelos que de vez en cuando se encuentran?”. Para ella, más que el régimen económico, lo importante es la visión común del matrimonio. La llegada de los hijos es una de las crisis evolutivas más intensas. “Un hijo es un regalo, pero no podemos olvidar que nuestro mayor regalo es la persona que hemos elegido”, recuerda Honrubia. Muchas crisis profundas tienen su origen, explica, en los primeros meses tras el nacimiento de un hijo, cuando uno de los cónyuges se siente desplazado y comienzan los reproches. “Cuando alguien empieza a sentirse apartado, puede acabar apartándose”, advierte. La solución, según Álvarez de las Asturias, pasa por defender que “lo más importante es el cónyuge”. No solo por el bien del matrimonio, sino también por el de los hijos. “Lo mejor que puedes hacer por tus hijos es llevarte muy bien con su padre o con su madre”, afirma. 'Crisis, no ruptura. Conocer, prevenir y superar la crisis en la pareja' dedica un apartado específico a dos situaciones de especial gravedad: la infidelidad y la llamada “muerte súbita” del matrimonio. “La infidelidad no pasa de la noche a la mañana”, explica Honrubia. Suele ser la consecuencia de carencias no expresadas y de un largo silencio que acaba estallando. La “muerte súbita” se produce cuando uno de los cónyuges decide marcharse de forma aparentemente repentina, tras haber procesado interiormente la ruptura durante mucho tiempo. Aun así, Álvarez de las Asturias subraya que “de una infidelidad se puede salir”, y que algunas parejas incluso salen fortalecidas. Eso sí, insiste en que se trata de situaciones de “excepcional gravedad” que requieren un trabajo profundo.