¿Te imaginas llevar dos meses fuera de tu hogar y no saber cuándo vas a poder regresar? Es lo que les está sucediendo a los vecinos de la Plaza Santa Clara de Huesca. Hasta 4 edificios fueron desalojados en noviembre por riesgo de colapso. Los vecinos de uno de esos bloques pudieron regresar tras comprobarse la seguridad del inmueble, pero los demás continúan sin poder acceder a sus viviendas. El desalojo afectó en su momento a un total de 200 vecinos de los cuatro bloques de Santa Clara. Aunque una parte de ellos ya ha encontrado una solución habitacional por su cuenta, todavía 51 personas continúan realojadas en los nuevos alojamientos habilitados por el consistorio oscense. Estos vecinos se distribuyen entre los recursos habitacionales de la Cruz Blanca, la residencia de las Carmelitas de Cáritas y la residencia de sacerdotes del Obispado oscense. El Ayuntamiento de Huesca ha garantizado que seguirá proporcionando alojamiento y manutención completa, incluyendo desayuno, comida y cena, hasta que las familias puedan regresar a sus viviendas. Ahora, los vecinos del bloque número 4 de la Plaza Santa Clara de Huesca afrontan un momento decisivo. Este próximo lunes 19 de enero se reunirán con la empresa encargada de la reforma estructural del edificio y con los arquitectos para conocer los detalles de las actuaciones, el presupuesto final y los plazos de una obra que determinará cuándo podrán volver a sus hogares. La expectación es máxima entre los propietarios. Yolanda Sanagustín, propietaria de dos pisos en este inmueble, ha expresado la necesidad de la comunidad de tener más información para vislumbrar el futuro. "Nos han convocado a una reunión a los vecinos del portal número 4, a ella vendrán los arquitectos y la empresa", ha explicado. "Esperamos conocer números del montante económico que puede suponer la reparación y los plazos para hacernos un poco más a la idea de lo que va a suceder", ha señalado. Para hacer frente a esta crisis en la Plaza Santa Clara, los presupuestos municipales de la ciudad e Huesc, aprobados el pasado 7 de enero, contemplan una partida de 333.000 euros. Esta dotación se destinará a cubrir los gastos de alojamiento, las actuaciones de apuntalamiento de los edificios y la concesión de ayudas directas a los vecinos a través de una convocatoria pública de subvenciones. Este apoyo se complementa con las medidas del Gobierno de Aragón, que hace unos días publicó en el Boletín Oficial de Aragón (BOA) las bases reguladoras para nuevas ayudas por pérdida sobrevenida de vivienda habitual. Mientras tanto, la actividad comercial de la zona recupera el pulso. Las seis empresas desalojadas por la emergencia ya se encuentran funcionando con normalidad en nuevas ubicaciones, repartidas entre el parque tecnológico de Walqa y otros locales de alquiler en la ciudad. El deterioro de los edificios de la Plaza Santa Clara está vinculado a problemas estructurales detectados en sus elementos portantes, especialmente en los pilares que sostienen la construcción. Los informes técnicos advierten de una pérdida progresiva de capacidad resistente del hormigón, provocada por procesos de degradación interna que afectan a la protección de las armaduras de acero. Esta situación reduce la estabilidad del conjunto y eleva el riesgo de fallos estructurales si no se actúa de forma inmediata. El estado del inmueble salió a la luz tras una evaluación encargada por una de las comunidades de propietarios, cuyos resultados llevaron a recomendar la evacuación por motivos de seguridad. A partir de ese momento, las inspecciones se ampliaron al resto de bloques, confirmando que el problema no era puntual sino generalizado. Ante la posibilidad de un colapso parcial o total, las autoridades optaron por el desalojo preventivo de los vecinos mientras se analizan las medidas necesarias para garantizar la seguridad y estudiar una eventual rehabilitación Tras las últimas evaluaciones técnicas, solo los vecinos del bloque número 1 de la Plaza Santa Clara han podido regresar a sus viviendas después de que los informes confirmaran que el edificio no presentaba problemas estructurales que comprometieran la seguridad. En cambio, el resto de los inmuebles (el 2 al 4) continúan desalojados, ya que requieren intervenciones adicionales y un análisis más exhaustivo antes de autorizar el retorno de los residentes.