Vivimos una época en la que el anuncio de una secuela tardía ya no sorprende a nadie. Franquicias dormidas durante décadas regresan constantemente a la actualidad, a veces por puro cálculo comercial y otras —las menos— con una verdadera necesidad creativa detrás. En ese segundo grupo se sitúa 28 años después, uno de los fenómenos del cine de terror del año pasado y, sin duda, el regreso más inspirado de una saga de culto.