No es una metáfora ni un experimento de laboratorio: en Estados Unidos hay ríos electrificados para impedir el avance de la carpa asiática. Barreras eléctricas, burbujas y sonido bajo el agua forman parte de una defensa real contra una invasión biológica que amenaza con reescribir ecosistemas enteros. La escena parece ciencia ficción. Es gestión ambiental.