Ni comunicado ni respaldo público: la postura de Enrique Iglesias ante las acusaciones contra su padre

En una familia acostumbrada a gestionar la exposición pública desde hace décadas, no todos reaccionan igual cuando el apellido vuelve al centro de la polémica. La diferencia, esta vez, la marca Enrique Iglesias (50 años), que ha optado por no posicionarse públicamente tras las graves acusaciones que pesan sobre su padre, Julio Iglesias, y que ya están siendo investigadas por la Fiscalía. Mientras el veterano cantante ha roto su silencio con un comunicado en el que niega de manera tajante los hechos y denuncia un ataque injusto a su honor, la reacción de sus hijos ha sido desigual. Y es precisamente ese contraste el que ha vuelto a situar a Enrique en un lugar aparte dentro del clan Iglesias. A diferencia de otros miembros de la familia, Enrique no ha emitido ningún mensaje de apoyo público, ni ha compartido el comunicado de su padre, ni ha hecho declaraciones, directas o indirectas, sobre el asunto. Su única «respuesta» ha llegado a través de sus redes sociales, pero por una vía completamente distinta: un vídeo familiar junto a su hija Mary, en un ambiente relajado, sin referencias al escándalo y centrado únicamente en su faceta como padre. El gesto no ha pasado desapercibido. En un momento en el que cada movimiento se interpreta, su publicación ha sido leída como una decisión consciente de mantenerse al margen, sin entrar en el relato ni reforzar el frente común que sí se ha activado alrededor de Julio Iglesias. Muy distinta ha sido la actitud de Chabeli Iglesias y Julio Iglesias Jr., los hijos mayores del cantante, que sí han trasladado su apoyo a su padre desde el primer momento. Aunque no han hecho declaraciones públicas extensas, desde su entorno se ha confirmado que se pusieron en contacto con Julio Iglesias para mostrarle su respaldo incondicional y dejar claro que no creen en las acusaciones. A ese apoyo se ha sumado Miranda Rijnsburger, esposa del cantante, con un mensaje breve pero inequívoco, así como varias personas cercanas al artista que han salido en su defensa en los últimos días. En televisión, también Tamara Falcó se ha pronunciado, reconociendo el impacto reputacional del caso, pero subrayando el vínculo familiar y su preocupación por las consecuencias. La decisión de Enrique Iglesias no sorprende a quienes siguen de cerca su trayectoria. Desde hace años, el cantante ha construido un perfil discreto , reservado y muy enfocado en su vida privada, alejado del ruido mediático y de los conflictos familiares. Su manera de gestionar esta crisis encaja con esa línea: no amplificar la polémica y no convertirse en portavoz de una situación que no controla. Mientras la investigación sigue su curso y el futuro judicial del caso queda en manos de los tribunales, la familia Iglesias vuelve a mostrar que, pese a compartir apellido, no siempre comparten estrategia. Y, esta vez, el silencio de Enrique ha hablado más alto que cualquier comunicado.