Laia Sanz ya está en casa tras completar su 16º Dakar , el quinto en coche tras haber disputado los primeros once años en moto. En su primera incursión con Ebro, la catalana ha logrado entrar en el top-20 y se ha quitado la espinita del año pasado, única edición que no pudo acabar por un problema en el arco de seguridad de su vehículo tras volcar en la primera etapa. Ha sido una buena carrera de Sanz y su copiloto, Maurizio Gerini , con complicaciones en algunas etapas, como la del pasado miércoles por un problema con un cable eléctrico. Además de su buen resultado, Laia ha dejado una imagen imborrable en este Dakar con varias lecciones de compañerismo . En la primera semana le cedieron una rueda a su compañero en Century, Brian Baragwanath , que estaba detenido en pista tras haber pinchado en más de dos ocasiones, lo que condicionó su carrera: tuvo que ser muy prudente y aminorar el ritmo para no pinchar. Pero sin duda, la gran imagen de la carrera llegó en la penúltima etapa, cuando Laia remolcó el Ford Raptor T1+ de Nani Roma y Alex Haro para que éstos pudieran llegar al campamento a tiempo tras quedarse sin gasolina, lo que fue determinante para que el piloto catalán pudiera salvar el podio. La piloto aterrizó este domingo en el aeropuerto de El Prat tras regresar de Arabia de Saudita: «Estoy muy contenta. Hubiésemos firmado este resultado antes de empezar y más teniendo en cuenta la competencia y el nivel que hay tanto de coches como de pilotos. Ahora mismo el Dakar está en su mejor momento en la categoría de coches. Ha ido muy bien, sobre todo poder acabarlo, coger experiencia... Todo el equipo hemos aprendido mucho y el próximo año, si nos preparamos bien, podremos estar más adelante», empezó explicando con el agotamiento aún en su rostro tras un largo viaje. Laia realizó una lectura positiva y advirtió que se siente con ganas de regresar porque el proyecto con Ebro es ambicioso: «Me quedo con que ha sido un primer año de proyecto, con que hemos hecho un buen trabajo . Nos quedamos con la sensación que si trabajamos bien podemos dar guerra». Enarboló la bandera de la modestia cuando se le preguntó por la imagen solidaria ofrecida, remontando a Nani Roma y recibiendo el emocionado agradecimiento del piloto catalán. «Ya vimos que tenía problemas y nos pidió que le remolcáramos. Sorprende mucho pero para los que hemos corrido varios Dakar no sorprende tanto. Precisamente una de las cosas bonitas que tiene esta competición es que todos en algún momento hemos necesitado ayuda y también hemos ayudado. Es algo habitual», aseguró, al tiempo que rememoró la emoción de Roma: «Había pasado mucha tensión, se le notaba, Cuando tienes un resultado tan bueno al alcance y lo ves peligrar... Supongo que pasó bastantes nervios». «El mejor recuerdo es el buen trabajo en equipo que hemos hecho y el haber peleado en alguna etapa con los que están delante, eso nos tiene que motivar . Hemos vivido un Dakar fácil, sin excesivos problemas», concluyó.