El sector del aislamiento se abre a la innovación en un momento decisivo

En 2024, 8,5 millones de personas en España declararon no poder mantener su casa a una temperatura adecuada en invierno. La pobreza energética tiene muchas derivadas, y parte de la solución pasa por un adecuado aislamiento térmico. Miguel Díaz Martín, arquitecto del estudio Ruiz Larrea y experto en arquitectura sostenible, parte de la premisa de que en la edificación «las superficies que se tienen que aislar normalmente son muy grandes». «Esta circunstancia obliga a buscar prestaciones incluidas en el código técnico, que procuren confort y a un precio competitivo», añade. Sobre nuevos materiales, Díaz señala las vías de investigación: «Aerogeles, sistemas reflectantes con láminas que en muy poco espacio tienen una transmitancia que permite aislar muy bien... Pero, como todos los sistemas pioneros, deben testarse. Existen algunos elementos muy buenos para aislar, pero, por contra, no cumplen los requisitos mínimos contra el fuego y lo hemos visto en los últimos tiempos. En la construcción, en cuanto a aislamiento, se innova cuando ya se ha hecho en otros sectores». El aislamiento inteligente constituye otra ruta de experimentación, dice el experto: «Se están empezando a crear determinados materiales capaces de interactuar con el medio. En función de las necesidades climáticas de cada uno de los lugares se activan o no, se modifica la esencia». El SATE, acrónimo de Sistema de Aislamiento Térmico Exterior, es «como poner un abrigo al edificio que limita los puentes térmicos», comenta. En Ruiz Larrea apuestan por aislamientos de fibra o de lana de roca para el SATE. «Debe calcularse qué espesor de aislamiento térmico tiene que ponerse para conseguir confort térmico, que se nos escape la menor energía posible desde el interior y que nos entre el menor frío o calor desde el exterior», remarca. La tecnología de la termografía posibilita ver por dónde se están produciendo las fugas de calor de un edificio, como paso previo sobre todo en el análisis de edificios ya construidos, lo que favorece la decisión sobre el mejor aislamiento. «La IA está provocando la innovación en el escaneo 3D artificial —indica Díaz—. Ya existen aplicaciones y metodologías que te escanean casi hasta a escala de ciudad. Entonces vamos viendo el efecto de isla de calor y el comportamiento de determinados edificios. El 3D es como la versión pro de la termografía. Con sistemas de dron y escaneo 3D somos capaces de evaluar el edificio, la manzana o la ciudad de manera global». Álvaro Pimentel, secretario general de la Asociación de Instaladores de Aislamiento (Aisla), sostiene que la gran innovación está en la normativa: «Las revisiones del Código Técnico de la Edificación (CTE) y de la Directiva Europea de Eficiencia Energética en Edificios (EPBD) han incrementado los requisitos de eficiencia energética, y con ello, los espesores de aislamiento necesarios para cumplir la normativa. Esto ha generado una oportunidad para productos que optimizan prestaciones por mayor espesor o por menor conductividad térmica». El auge de la rehabilitación energética está potenciando el uso de soluciones más orientadas a edificios existentes como el SATE o el aislamiento suelto para relleno de cámaras de aire. «En impermeabilización, la tradicional lámina bituminosa va cediendo terreno a otras soluciones como las láminas sintéticas y las impermeabilizaciones líquidas, especialmente por facilidad de puesta en obra, adaptación a encuentros, continuidad y durabilidad», muestra Pimentel. Advierte de que «la obra sigue siendo muy tradicional y pragmática: se pide lo que se conoce, lo que funciona y lo que encaja en presupuesto». «Por eso el grueso de la demanda continúa en materiales consolidados: lana mineral, poliuretano, EPS y XPS», subraya. El aislamiento en obra nueva y rehabilitación presenta algunas diferencias, según el secretario general de Aisla: «La máxima habitual en obra nueva es 'cumplir la normativa con el mínimo coste y plazo', lo que restringe el tipo de soluciones que se utilizan. En rehabilitación , el cliente está más dispuesto a ir más allá del mínimo normativo, porque ve el retorno en consumo energético, confort y revalorización del inmueble. Además, la rehabilitación exige 'cintura', más flexibilidad para adaptarse a lo construido, por lo que el abanico de soluciones es más amplio y la valoración del profesional, mayor. En rehabilitación se sabe que si la ejecución no es buena, el ahorro no llega». La tendencia en construcción consiste en soluciones completas , no solo el material. Y para el futuro, impulsado por los cambios normativos, primarán los aislantes que favorezcan la reducción de huella de carbono. Los retos para el sector, aclara Pimentel, son el reconocimiento profesional, la falta de mano de obra y la ausencia de relevo generacional: «Reconocer la figura del especialista instalador profesional en obra es clave para dignificar la actividad, mejorar la calidad del empleo y atraer talento joven y femenino». Uno de los materiales con los que se está investigando como aislante es el micelio , el talo de los hongos. Y a ello se dedican en la Universitat Politècnica de València (UPV). Con el objetivo de constituirse en una startup, nació Myko, al calor de la UPV. Dirigen el proyecto, sobre el que realizan la tesis, Laura Ángel Orozco y Cristian Camilo Marín Correa, estudiantes del Máster Universitario en Arquitectura Avanzada, Paisaje, Urbanismo y Diseño. Entre las bondades del material, Ángel destaca que «tiene una gran capacidad de aislante». «Pero además de ignífugo, es muy ligero, lo que permite que los paneles de construcción resulten fáciles de transportar. Es 100% compostable . Y lo más importante: a medida que el hongo crece, captura CO2 de la atmósfera. No emitimos, somos CO2 negativo porque lo capturamos», expresa. Myko propone elaborar paneles para un sistema constructivo en seco. Los paneles ya llegan a la obra previamente armados, todos con material de micelio , y se instalan de manera rápida. «Con respecto al pladur, ahorramos un 60% de tiempo, lo que implica también rebaja de costes», mantiene la promotora del proyecto. Los bloques están fabricados únicamente con micelio. Para su instalación solo se precisa que haya una viga y un riel de madera. Actualmente se hallan en fase de pruebas de laboratorio y calculan que puede comenzar a comercializarse a finales del próximo año. Ángel Orozco refiere que existen otros materiales naturales con gran capacidad aislante, «como la madera o la lana de roca». El micelio puede usarse tanto para obra nueva como para rehabilitación. Entre sus ventajas también se halla el coste: «Al utilizar residuos no necesitamos maquinaria muy especializada. Por eso reducimos costes de fabricación».Como se trata de un material relativamente nuevo, se desconoce la durabilidad de los paneles, pero Ángel afirma que según cálculos de otras investigaciones, «pueden durar aproximadamente 30 años». Queda campo por arar en el terreno de la innovación en el aislamiento, pero tampoco contribuyen los programas de ayudas a la rehabilitación. El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana acaba de concluir la fase de audiencia pública del borrador del Plan Nacional de Renovación de Edificios (PNRE). En este proceso, la Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes (Andimat) ha presentado un documento donde reclama al Gobierno mayor ambición técnica y certidumbre financiera en el nuevo PNRE. Luis Mateo, director general de Andimat, expone que «el orden de las actuaciones en edificación debe comenzar por la reducción de la demanda, vía herramientas como el aislamiento térmico de edificios y viviendas; apreciamos que es necesario establecer requisitos que hagan que los edificios tengan demandas energéticas más reducidas, lo que de forma automática conducirá a inmuebles con también consumos de energía más reducidos ». «Creemos crítico –declara– implantar un mejor sistema de vigilancia por parte de las administraciones en las obras: un buen diseño de medidas de eficiencia energética puede quedar en nada si la ejecución de la obra no es adecuada». Puesto que los Certificados de Eficiencia Energética (CEE) serán parte fundamental, Andimat aboga por la mejora del sistema: «Los criterios de calidad y control establecidos en la EPBD nos parecen muy positivos, y deben implantarse lo antes posible, con un régimen sancionador adecuado para desincentivar el fraude. Además, aunque diferencia entre rehabilitaciones ligeras, medias y profundas, considera todas como rehabilitaciones computables en el plan. Igualar los tres tipos a efectos de mejora de eficiencia energética puede producir un desfase entre la descarbonización real y la estimada». No desdeña la asociación todo el articulado del PNR, como relata Mateo: «Valoramos la consideración del aislamiento como protagonista en la envolvente en lo que respecta a la eficiencia de la edificación y la consecución de los objetivos de descarbonización ». Asumen desde Andimat que «la tasa de rehabilitación actual debe incrementarse de manera importante; solo así será posible alcanzar la plena descarbonización en 2050 y los objetivos intermedios de 2030 y 2040». Para dinamizar el sector de la rehabilitación, Mateo apuesta por «un escenario previsible y estable» en incentivos fiscales y ayudas económicas.